Paléomission : en busca del perezoso antiguo – descubrimiento

DESCUBRIMIENTO

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DESCENDIENDO EN LA PROFUNDIDAD

En la cueva, los buzos llevaban luces de baterías para iluminar la travesía. Las estalactitas que se formaron cuando la cueva estaba seca están presentes en el techo y las paredes. La Cueva Margarita 1 se formó durante los tiempos glaciales cuando el nivel del mar era bajo y el agua de lluvia pudo erosionar la roca caliza blanda. El aumento del nivel del mar por el derretimiento de las capas de hielo provocó que la cueva se llenara de agua.

« Las cuevas tienen su propia personalidad. En el momento en que entras en Cueva Margarita 1 sientes que está viva. Pero las cuevas también son engañosas y peligrosas, debes tener cuidado de no sentirte demasiado cómodo con su belleza. » -Miguel Angel Pereira Sosa

©Jill Heinerth

 

©Jill Heinerth

 

EL MAPA DE LA CUEVA

Este mapa muestra las vistas superior, lateral y transversal de la sección estudiada en la cueva. La sección consta de una única cámara que se extiende hacia abajo y luego horizontalmente durante varios cientos de metros. El nivel actual del agua se indica cerca del punto M-1. Las banderas rojas muestran la ubicación de los huesos.

En la cueva, justo en el límite de la galería seca y la primera galería sumergida (punto M-1 en el mapa), esperando que los buceadores regresen.

El mapa fue creado por Bil Phillips usando brùjula y cintas mètricas. Caballo y choche se presentan a escala en la vista lateral. De acuerdo con la Sociedad Espeleològica Cubana, el nombre oficial de la cueva es Cueva Chicharrones, pero nosotros adoptamos el nombre no official Cueva Margarita.

 

LA CUEVA COMO UN ECOSISTEMA VIVIENTE

La cueva contiene diversos organismos adaptados al ambiente cavernario. Bajo el agua, por ejemplo, una especie de pez tienen su visión atrofiada, ya que la vista es un gasto innecesario en la oscuridad constante. Murciélagos y algunas aves, por ejemplo, utilizan la cueva como residencia y suministran alimentos y nutrientes a otros organismos a través de sus excrementos. Es importante tener en cuenta que este es un ecosistema viviente, y los restos de perezosos son parte de eso.

Nombre común: Camarón de la cueva, Nombre científico: Barbouria sp. Identificado por: Erick García Machado ©Jill Heinerth

 

Nombre común: Pez ciego, Nombre científico: Lucifuga dentata, Identificado por: Luis Manuel Díaz Beltrán. ©Jill Heinerth

 

Nombre común: Majá bobo, Nombre científico: Tropidophis melanurus, Identificado por: Luis Manuel Díaz Beltrán. ©Joao Gabriel Martínez López

 

Depredador: Nombre común: Ninguno conocido, Nombre científico: Sphendononema guildingii, Identificado por: Samuel Hernández Borroto. Presa: Nombre común: Cucaracha voladora, Nombre científico: Probable Periplaneta australaceae, Identificada por: Esteban Gutiérrez Cubría. ©Joao Gabriel Martínez López

 

Nombre común: Majá de Santa María, Nombre científico: Chilabotrus angulifer, Identificado por: Luis Manuel Díaz Beltrán. ©Joao Gabriel Martínez López

 

Los científicos deben minimizar las huellas que dejan en cualquier entorno que estudian. Perturbar o modificar un hábitat como una cueva sumergida podría tener consecuencias desastrosas para los organismos que viven allí.

 

DESCUBRIMIENTO!

Se han descubierto los restos de tres perezosos extintos. Dos de los perezosos, que se encuentran en la parte más profunda de la cueva, son la especie Neocnus gliriformis (el más pequeño de los perezosos cubanos), que era semi-arborícola y del tamaño de un perro de tamaño mediano.

Uno de los esqueletos Neocnus gliriformis (Perezoso 1). Los huesos están en gran parte en su posición anatómica correcta (en otras palabras, están articulados). ©Jill Heinerth

 

El segundo esqueleto de Neocnus gliriformis (Perezoso 2). Los huesos de este individuo están más dispersos, lo que indica una pequeña perturbación posterior a la deposición. ©Elián López Cabrera

Pudimos identificar las especies de perezosos al comparar el tamaño y la forma de los fósiles con otros restos óseos de estas especies almacenadas en el Museo Nacional de Historia Natural de Cuba.

 

RECONSTRUCCIÓN DEL Neocnus gliriformis

No hay reconstrucciones esqueléticas completas de Neocnus gliriformis. Sin embargo, el paleontólogo cubano Dr. Carlos Arredondo Antúnez, de la Universidad de La Habana, creó este boceto que refleja la forma del animal. Debido a la relativa integridad de los esqueletos de Neocnus en Cueva Margarita 1, nuestro trabajo será importante para futuros estudios en esta especie.

 

EL GIGANTE: Megalocnus rodens

Cerca de la entrada de la cueva se encuentran los restos de otra especie, Megalocnus rodens (el más grande de los perezosos cubanos). Este animal era terrestre y un poco más grande que un oso negro (Ursus americanus).

Miguel Angel Pereira Sosa con el fémur de Megalocnus rodens (Perezoso 3). Los huesos de este individuo se dispersaron cerca de la entrada de la cueva. Por el tamaño de sus huesos, se estima que un adulto Megalocnus pesaba alrededor de 270 kg. ©Jill Heinerth

 

RECONSTRUCCIÓN DE Megalocnus rodens

Existen dos esqueletos completos de Megalocnus rodens que proporcionan una idea de cómo habría aparecido esta especie. Los dos esqueletos se ensamblaron a partir de huesos extraídos de sitios en el centro de Cuba entre 1911 y 1918. Uno de ellos se exhibe en el Museo Nacional de Historia Natural de Cuba en La Habana, y el otro en el Museo Americano de Historia Natural de Nueva York.

Esta foto muestra el famoso naturalista cubano Dr. Carlos de la Torre y Huerta con el esqueleto de Megalocnus rodens que se exhibe actualmente en el Museo Nacional de Historia Natural de Cuba.

 

Reconstrucción del esqueleto de Megalocnus rodens en exhibición en el Museo Americano de Historia Natural (usado con permiso).

 

 

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